jueves, 1 de agosto de 2013

Comenzar derecho

Empieza el torneo y, como ocurre cada seis meses, se encienden esperanzas de salir campeón. Se han reforzado muy bien Racing, River, San Lorenzo, y Lanús. Velez quiere pelear y Newells reemplaza a Scocco con Trezeguet (estando sano, es muy superior el francés). Pero el que más ha invertido y el que hace las modificaciones más radicales es Boca.
Un semestre más tarde de lo esperado, se producen los ansiados regresos del Cata Díaz y de Fernando Gago, del Atlético Madrid y el Valencia de España. Se suman además dos jugadores del club, Emanuel Insúa y Jesús Méndez, al vencimiento de sus préstamos con Godoy Cruz y Central respectivamente. Boca además incorpora a dos delanteros goleadores: Emanuel Gigliotti, goleador del campeonato anterior con Colón y Claudio Riaño que viene de San Martín de San Juan. A esos se suma un arquero suplente, Trípodi que viene de Quilmes, y  Franco Cángele, un viejo conocido. O sea, un total de ocho nuevos o semi-nuevos, más la posibilidad de incorporar un lateral derecho (suena Iván Piris, el paraguayo de la Roma)
Los que se van son, de acuerdo con los registros oficiales, 23 jugadores. Las salidas más dolorosas han sido, probablemente, las de Clemente Rodríguez (que se fue al San Pablo de Brasil), Lucas Viatri (al Jaguares de Chiapas), Oscar Ustari (al Almería de España), y - lo más criticable - los jóvenes que se van para darle lugar a los nuevos experimentados, esto es, Gaona Lugo  al Cerro Porteño, Magallán y Pol Fernández a Central, Jopito Alvarez, Benavidez, y Nico Colazo a All Boys, Sebastián Palacios (Unión), y Sergio Araujo (que la va a romper en Tigre).
No serán extrañados ni Silva ni Somoza ni el Laucha Acosta, todos en Lanús. Y pasarán al triste olvido jugadores mediocres como Emiliano Albín (se fue a Peñarol), Walter Erviti (al Atlante), y Christian Cellay (que no está ni para jugar en la B en Huracán) que se fueron por sus mediocres rendimientos pero no tuvieron siquiera la gratitud de respetar al equipo que por única vez en la vida les permitió jugar en un grande. Dentro de un par de años, nadie se acordará de Cellay, Erviti, Silva, Somoza, Albín. O, si nos acordamos, será para agarrarnos la cabeza pensando en los penales de Cellay, los pases errados de Somoza, los choques, foules en ataque, y posiciones adelantadas de Silva, y el gol errado por Erviti, mano a mano con Barovero. Una suerte que se hayan ido (también se fue Franco Sosa a Gimnasia de Jujuy, sin pena ni gloria pero con mínima dignidad).
Se espera una defensa más confiable, a partir de la experiencia y la jerarquía del Cata Díaz. Se espera mucho Fútbol De Buen Pie en ese medio campo de notables que Bianchi puede formar juntando a Erbes, Gago, Sanchez Miño y Riquelme (más Ledesma, Mendez, Rivero, Paredes cuando se recupere de la patada criminal del mediocre Orión). Y se espera gol con las presencias de Blandi, el Burrito Martínez, más las llegadas de Gigliotti y Riaño. Pero, por sobre todo, se espera recuperar la solidez defensiva y un concepto de juego que Boca no tiene desde el último equipo de Basile. En ese, precisamente, brillaban el Cata y Gago. Son esos fantasmas los que estamos invocando. Ahora de la mano de Bianchi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada