No vamos a hablar de política nacional. Vamos a hablar de lo que sabemos.
Angelici confirmó la capitulación frente al Bombonerazo que le hicimos el sábado. Por un momento se acordó de la democracia y le dió la derecha al pueblo boquense, que no quiere a Falcioni. Hizo marcha atrás en su ofrecimiento de renovación contractual y - de común acuerdo - resolvieron que Falcioni ya no es más el DT de Boca.
No puede pensarse en el acto de Angelici como uno de demagogia, porque el desdén por el equipo de Falcioni se manifestó muchas veces, en las redes sociales y en la cancha misma. En parte puede ser que Macri y Angelici adviertan que si los hinchas de verdad piden a Riquelme y a Bianchi es porque están disconformes. En esto revelan ser un poco mejores que sus colegas políticos que se arman actos a favor y luego les dicen a sus fieles: "si ustedes no aflojan yo tampoco aflojo". Angelici y Macri podrían decir que la 12 no cantó a favor de Riquelme y de Bianchi sino a favor de Boca. Pero se dan cuenta que la opinión que verdaderamente cuenta cuando hablamos de democracia es la voz de los que no son clientes, becarios, o súbditos.
Sin embargo, en su conferencia de prensa de anoche, Angelici deslizó que fue "la cadena nacional de Riquelme" la que predispuso a los hinchas a insultar a Falcioni y al propio Angelici. Repite aquí Angelici la fórmula de la presidenta de la nación. Piensan que somos idiotas a los que no dicen lo que tenemos que hacer. Piensan que no podemos pensar por nosotros mismos. Es natural que piensen así porque, como reza el dicho, "el ladrón piensa que todos son de su clase". Para quienes están acostumbrados a que les digan todo que sí, para los que disponen lo que es verdad y lo que es mentira por decreto, siempre es una piedra en el zapato que alguien les diga que piensa diferente, sean ellos periodistas, jueces de la nación, hinchas o jugadores de fútbol. Pero se equivocan. Y es bueno que le presten atención al testimonio de los que no somos pagos, de los que somos independientes de verdad.
Boca no ha jugado a nada en todo el período de Falcioni como DT, excepto cuando estuvo Riquelme en la cancha. Ganó algunos títulos - uno invicto - y disputó una final de Libertadores que pudo ganar. Eso fue todo y es tiempo de cambiar.
Que el cambio quede en manos de estos dirigentes es, ciertamente, peligroso. Porque no saben de fútbol. Macri le debe a Bianchi y a Riquelme (y a algunos, desde Bermudez a Palermo, de Guillermo Barros Schelotto a Samuel) toda su gloria política. Probó con Bilardo y fracasó. Probó con Veira y el fue mal.
Angelici debería, al menos, reparar en esa experiencia. Porque, al igual que Ameal, que Macri y que la mayoría de estos dirigentes, no entiende nada de fútbol. Porque, como dijo el Flaco Menotti de Niembro y Victor Hugo, uno ni siquiera se los imagina vestidos de jugador de fútbol. Son buenos para hablar de guita y de poder. Eso sí que saben. Son maestros. Usan a Boca como trampolín. Macri para acumular poder. Angelici, supongo, guita.
Conozco a Martucci de su paso por el gobierno de la Alianza, cuando era la mano derecha del ministro del interior, Federico Storani. Sin adjetivar, que sea Martucci el Secretario General de Boca revela de manera contundente a qué vino Angelici a Boca. Porque si vos me decis que sos un Passarella, un tipo que sabe todo de este deporte y necesita rodearse de alguien que entienda de rosca todo bien. Pero si sos Angelici, lo mínimo que necesitas es, para citar un caso exitoso, un Bassedas. Ahí está la diferencia. Velez gano todo, entre otras cosas, porque sus dirigentes comprenden que el fútbol es de los jugadores. Entonces traen a Bassedas de manager, lo dejan resolver, y traen a Gareca y le hacen un contrato de largo plazo. Y ellos, los dirigentes de Velez, pienso en Raffaini, están de paso. No usan a Velez como usina ni como tribuna política. Están un par de años y vuelven a sus oficios particulares. No piensan en reelección ni en re-elección, ni en cambio de estatutos ni en reformas constitucionales, ni en apretar a la corte. Así ganan campeonatos.
Hoy, aunque parezca una ironía, River está en mejores manos que Boca. Passarella sabe que no tiene nada pero mira partidos de fútbol y sabe lo que se juega en el sillón que ocupa. Angelici es un zombi, o un títere, que piensa que es Riquelme el que nos lleva de las narices a putear a Falcioni.
Que viene ahora? Lo que venga será mejor. Bianchi es difícil, aunque no me imagino que estos perejiles se puedan animar siquiera a sugerirle condicionamientos futbolísticos (como no contar con Román). Arruabarrena es de la casa. Gareca no. En estas discusiones se advierten las diferencias entre los verdaderos hinchas de Boca y los de cartón (categoría que incluye a jóvenes que no se preocupan por alfabetizarse, futbolísticamente hablando). Gareca y Ruggeri son malas palabras.
Guillermo Barros Schelotto y Cagna son ambos candidatos respetables, pero por el momento están ocupados. Y Bianchi y el Vasco son buenos amigos y admiradores de Román. Uno no se los imagino prescindiendo del 10. Por eso, la sabiduría popular le aconseja a Angelici dedicarse a lo que sabe, seguir facturando y dejarle el fútbol a los que junan de esto. Total, mientras siga siendo presidente de Boca siempre habrá lugar en la foto de campeones para acomodarse y anotarse el poroto.
martes, 11 de diciembre de 2012
domingo, 9 de diciembre de 2012
Se puede
Interrumpimos este largo silencio, que coincide con el silencio ausente de JRR, para celebrar lo que los medios anticipan como la primera victoria del pueblo xeneixe respecto de su dirigencia. Jorge Amor Ameal puso al frente de Boca a Julio Cesar Falcioni. Y el binguero Angelici, parece, le ofreció renovar su contrato esta semana en una cena en Puerto Madero que el presidente de Boca se ocupó de difundir ampliamente, fotos mediante.
Para los que contábamos los días para la salida de Falcioni, esa noticia fue un cachetazo descorazonador. Para Román fue una afrenta que, desencajado, salió a criticar, perdiendo su habitual compostura. Estaba y está enojado Román. Y con razón. Porque dió el paso al costado para no cargarse al DT y demostrar que Boca no juega a nada si no juega Riquelme. Y con los números en la mano, los de la tabla de posiciones y los de la cantidad de pases y tiros al arco del Boca de Falcioni, esperaba la salida de Falcioni en este fin de año, sin nadie que lo defienda que no sean sus incorporaciones (Somoza, Erviti, y Silva, de paso olvidable por Boca).
Ayer, a pesar del calor, después de mucho tiempo, volví a la cancha de Boca. A despedir al Flaco Schiavi (el "se puede" también vale para él, que jugo en Chile aquel partido de vuelta en 2003 con apendicitis) y a putear a Falcioni, a pedir que se vaya. Los mercenarios de la 12, los empleados de Angelici, los beneficiario$ de Palermo y demás cómplices, los punteros del peronismo, del kirchnerismo y del macrismo, nos taparon cada vez que gritamos por Román y por Bianchi. No por desmemoriados, porque en esa época ganaban fortuna$. Sino porque nunca recibieron "subsidios" de JRR y del Virrey. Pero el amor le gana a la violencia. Y la razón le gana al fanatismo de los que gritan "cantá por Boca la puta que te parió" pero no cantan por Boca cuando les piden lo contrario.
Lo de ayer, como tantas veces antes, renueva el quiebre entre los hinchas de Boca de verdad y la barra brava. Y el abismo que separa al pueblo de Boca de sus dirigentes, de los macristas y de los kirchneristas (que, por otra parte, en la CABA votan siempre juntos en los negocio$ importantes). Ellos son los que hacen ruido, los que salen en los diarios. Ellos los que gritaban por Maradona o por Palermo cuando nosotros bancábamos a Román. Pero el amor es más fuerte.
Hoy, retomo desde donde empezaba, comienza a sugerirse que ni el improvisado Angelici quiere ir para adelante con la renovación de Falcioni ni Falcioni se banca que vayamos afinando las gargantas en este fin de 2012 para ir a la cancha nada más que a putearlo. Enhorabuena si es así. Aunque es una pena que nos fuercen a hacer esto, a ir a putear en nuestra casa, para hacer lo que es justo.
No sé si Bianchi querrá volver a Boca. Pero Román sí quiere y se merece volver. No por su pasado, que lo ha hecho el mejor jugador de la historia de Boca. Sino por su presente reciente, que lo ha hecho el mejor jugador del actual plantel de Boca.
Si Angelici quiere prescindir de él, como presidente de Boca y no de un clubcito de la B, tiene que traer a uno tan bueno como Riquelme. De lo contrario, y no ya por una cuestión de justicia sino por su propio interés, económico y deportivo, se tiene que tapar la nariz ydevolvernos al ídolo. Que nos devuelva la alegría de verlo jugar, todavía cerca de la plenitud, los últimos meses de su carrera. Que le dé las llaves del club, como se la dieron a Verón en Estudiantes, al Bocha en Independiente, aal Beto Alonso en River.
Porque el fútbol es de los jugadores. Ni de los dirigentes ni de los técnicos. Si Boca, con Riquelme, no vuelve a jugar una final de Libertadores en el 2013, se puede reconsiderar su presencia. Pero hoy, incluso desde el punto de vista estrictamente deportivo, sin pensar en el pasado, sin afectos de por medio, Román sigue siendo la mejor, la única esperanza, de este Boca que se arrastra por la cancha sin ánimo y sin jerarquía, sin hilvanar tres pases seguidos.
En tren de buscar reemplazantes - con la prudencia de saber que por ahí son trascendidos y vuelven a dejarnos con las ganas - espero que sea el turno del vasquito Arruabarrena, a quien seguimos desde que jugaba en la Candela en la sexta. Entonces le decían Bordet, por aquel rubio con rulos de oveja que jugaba en el Boca de los 80. Fue parte del Boca glorioso de Bianchi, de la gran campaña del Villarreal de España, y - ya de vuelta a Argentina - de aquel gran equipo de Tigre de Diego Cagna que peleó el campeonato del 2008 con el Boca de Ischia y el San Lorenzo de Russo. Su Tigre jugó un fútbol exquisito, con Cachete y con Román Martínez, con el poco material que tuvo a mano.
Con la banda de Román y los pibes que piden pista desde abajo, este Boca está llamado a llevarse todo de nuevo si agarra el timón alguien de la casa - Bianchi también lo es - con el temple necesario para jugar a lo Boca y para reponer al Topo Gigio en su lugar.
Que así sea.
sábado, 25 de agosto de 2012
La felicidad de Grondona (y de Etchegaray)
Con una cara de piedra que conmueve, Julio Grondona acaba de declarar que, respecto de los jugadores que no jugarán este fin de semana por la investigación de la AFIP:
La AFA está feliz que esto suceda y que se revise todo, éste es un entramado muy difícil. Estoy muy feliz porque solo no se puede hacer nada. Yo hablé con el titular de la AFIP y le brindé los nombres de las personas que se dedican a la compra y venta de jugadores.
La AFA está feliz que esto suceda y que se revise todo, éste es un entramado muy difícil. Estoy muy feliz porque solo no se puede hacer nada. Yo hablé con el titular de la AFIP y le brindé los nombres de las personas que se dedican a la compra y venta de jugadores.
Fernando Raffaini, ex-presidente de Vélez y abogado, es un tipo íntegro al que vale la pena escuchar. Para medirlo alcanzo con decir que, a diferencia de algunos (y de algunas), no se hizo reelegir cuando se le venció el mandato y se volvió a su casa y a ejercer su profesión. Ni Grondona, ni Cristina Fernandez de Kirchner, ni el Sr. Etchegaray (ahora preocupado por perseguir al cineasta Eliseo Subiela, al que acusa de "lustrabotas", proyectando sus rasgos de personalidad... ver acá).
En fin, Raffaini explica acá, como y porqué Grondona miente.
jueves, 23 de agosto de 2012
Disfrutarlo mientras dure
Aunque sigamos de duelo, es justo darle a Juan Sanchez Miño la caricia que se merece, por tanta jerarquía. Desde su primer día en la Primera de Boca hemos pedido por él. Imploramos borrar a Roncaglia primero y Sosa después para corrar a Clemente a la derecha y Sanchez Miño a la izquierda. Hoy es, por lejos y junto con Viatri, el mejor jugador de Boca. Esta delicia de anoche frente a Independiente es, apenas, una prueba más.
Ya hemos hablado de sus condiciones. Y de su jerarquía. Que no pasa solamente por sus formidables condiciones técnicas sino, sobre todo, por su carácter, por su temple, porque no le quema la pelota en los pies, porque muestra el aplomo de un experimentado. Y con la camiseta de Boca. Conociendo a Angelici y los suyos, probablemente le queda poco con la azul y oro. Será entonces el tiempo de verlo con la celeste y blanca. Que le siga haciendo caso a Román:
Ya hemos hablado de sus condiciones. Y de su jerarquía. Que no pasa solamente por sus formidables condiciones técnicas sino, sobre todo, por su carácter, por su temple, porque no le quema la pelota en los pies, porque muestra el aplomo de un experimentado. Y con la camiseta de Boca. Conociendo a Angelici y los suyos, probablemente le queda poco con la azul y oro. Será entonces el tiempo de verlo con la celeste y blanca. Que le siga haciendo caso a Román:
lunes, 13 de agosto de 2012
Todo tiene un final
Cada uno tiene su deporte favorito (luego del fútbol, claro). En nuestro caso, seguimos el basquet desde la época de digamos, los Cortijo, los Uranga, los Diego Maggi, los De La Fuente, los Espil. Disfrutamos de la generación dorada y nos levantamos esta mañana a esperar una nueva hazaña, frente a Rusia, por el bronce. Pero no pudo ser. Emanuel Ginóbili volvió a ser el estandarte del equipo. Se jugó todas las bolas decisivas del último cuarto, luego de tres cuartos de gran paridad. Con sólo 43 segundos para el final, Manu anotó para poner a Argentina 77-76. Rusia pidió minuto y volvió sin jugada de laboratorio: Shved se cuadró y clavó un triple limpito para el 79-77. Argentina tenía tiempo para resolver casi como quería, aunque los 36 segundos restantes le daban en teoría una posesión final a los rusos. Manu volvió a intentar. Por dos veces. Pero esta vez no tuvo el claro. La limpió para Scola, quien a su vez dejó solo en la esquina a Chapu Nocioni. Como en el Mundial del 2005 frente a España, el tiro desde la esquina de Chapu coqueteó pero se fue afuera. Argentina volvió a recobrar la pelota, pero esta vez la perdió Prigioni. Y así se esfumó la chance del bronce en menos de un minuto.
Así de triste. Así de triste como se terminan estos juegos olímpicos de Londres (para nosotros). Con nuevos records de Boldt y Michael Phelps. Con resultados previsibles para Argentina, excepto por el oro del correntino Sebastián Crismanich. La plata de las Leonas era posible (la meta era el oro). El bronce de Delpo, un sueño. Una medalla en el yachting era imaginable. El bronce del basquet, está visto, una quimera.
Para los que somos casi solamente futboleros es difícil adjudicarnos legitimidad moral para opinar sobre los otros deportes olímpicos. Pero el asunto aquí es que en nuestra condición de ciudadanos y consumidores de servicios de telefonía celular nos han impuesto una ley, la 26.573, promulgada el 2 de diciembre de 2009, para crear y financiar el Enard, el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo. Lo recaudado por ese impuesto, que son millones, no pasa por la AFIP ni va a Rentas Generales. Va directamente al COA que - oh casualidad - está manejado por un Sr. Werthein que es, además, el presidente de Telecom!!!! Esta gente cree que no se va a ir nunca, que las reelecciones y la salud son eternas, que el 54% es patente de corso, y entonces ni siquiera se toman el trabajo de caretearla un poco. Total, solamente estamos cediendo 10, 20 mangos por más al presi de Telecom en nuestras facturas de teléfonos celulares. Para cualquier fulano como nosotros es más barato hacernos los boludos que llevar al Estado a juicio. Y del medallero olímpico no se ocupa nadie. Ni siquiera los medios "destituyentes".
En fin, volvamos a la generación dorada. Queda una enorme deuda de gratitud por tanta gloria y por tantas alegrías. Y queda ese derroche de dignidad, con el resultado puesto, sin medalla, reconociendo la superioridad de Rusia y dejando de lado el fallo dudoso final de los árbitros por la falta a Prigioni. A fuer de ser reiterativos, es esa dignidad, esa entereza, la que nos sigue conmoviendo, aún en la derrota:
"Sigo pensando que es bueno perder con dignidad, mantener la unión que tenemos en el equipo. Con este equipo me siento totalmente orgulloso cuando ganamos y festejamos, pero cuando perdemos también. El respeto por el de al lado es enorme y es un placer ser parte de este equipo. Competimos como se debe, supimos perder. Nos podemos mirar tranquilamente a la cara y mirar tranquilamente a nuestros rivales."
Así de triste. Así de triste como se terminan estos juegos olímpicos de Londres (para nosotros). Con nuevos records de Boldt y Michael Phelps. Con resultados previsibles para Argentina, excepto por el oro del correntino Sebastián Crismanich. La plata de las Leonas era posible (la meta era el oro). El bronce de Delpo, un sueño. Una medalla en el yachting era imaginable. El bronce del basquet, está visto, una quimera.
Para los que somos casi solamente futboleros es difícil adjudicarnos legitimidad moral para opinar sobre los otros deportes olímpicos. Pero el asunto aquí es que en nuestra condición de ciudadanos y consumidores de servicios de telefonía celular nos han impuesto una ley, la 26.573, promulgada el 2 de diciembre de 2009, para crear y financiar el Enard, el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo. Lo recaudado por ese impuesto, que son millones, no pasa por la AFIP ni va a Rentas Generales. Va directamente al COA que - oh casualidad - está manejado por un Sr. Werthein que es, además, el presidente de Telecom!!!! Esta gente cree que no se va a ir nunca, que las reelecciones y la salud son eternas, que el 54% es patente de corso, y entonces ni siquiera se toman el trabajo de caretearla un poco. Total, solamente estamos cediendo 10, 20 mangos por más al presi de Telecom en nuestras facturas de teléfonos celulares. Para cualquier fulano como nosotros es más barato hacernos los boludos que llevar al Estado a juicio. Y del medallero olímpico no se ocupa nadie. Ni siquiera los medios "destituyentes".
En fin, volvamos a la generación dorada. Queda una enorme deuda de gratitud por tanta gloria y por tantas alegrías. Y queda ese derroche de dignidad, con el resultado puesto, sin medalla, reconociendo la superioridad de Rusia y dejando de lado el fallo dudoso final de los árbitros por la falta a Prigioni. A fuer de ser reiterativos, es esa dignidad, esa entereza, la que nos sigue conmoviendo, aún en la derrota:
"Sigo pensando que es bueno perder con dignidad, mantener la unión que tenemos en el equipo. Con este equipo me siento totalmente orgulloso cuando ganamos y festejamos, pero cuando perdemos también. El respeto por el de al lado es enorme y es un placer ser parte de este equipo. Competimos como se debe, supimos perder. Nos podemos mirar tranquilamente a la cara y mirar tranquilamente a nuestros rivales."
lunes, 6 de agosto de 2012
Un Bronce que vale Oro
Confirmando nuestros pronósticos (ver acá), Juan Martín Del Potro completó la hazaña iniciada el viernes en el duelo interminable contra Federer por las semifinales, ganándole en sets corridos a Nole Djokovic el partido por el bronce en Londres.
Redondeó una semana gloriosa, para la historia. Ganándole sin discusión al número 2 del mundo y protagonizando con el número 1 el partido más largo y encarnizado de la historia del tenis olímpico. Confirmó que está, nuevamente, para pelear cosas grandes. En un momento interesantísimo para conseguir cosas grandes, porque se vienen primero el US Open, que Delpo ya ganó, y luego la semifinal de la Davis en Parque Roca.
Y, para el chauvinismo dominante, Delpo consiguió ayer la primera medalla para Argentina y nos sacó del triste grupo de países que ni siquiera han conseguido una. No es poco. Y Del Potro lo sabe. Por eso llora como un chico a pesar de que, en términos deportivos, lo que ha ganado para sí mismo - en lo personal, digo - es un título menor, que equivale a una semifinal de torneo grande.
Pero las lágrimas de Delpo se explican desde lo que esta medalla significa para Argentina. Y confirman que Juan Martín Del Potro se suma al grupo honorable de deportistas de elite nacidos en nuestro país que se destacan por su excelencia dentro y fuera de la cancha. Que también integran Lionel Messi, Luis Scola, Luciana Aymar, Emanuel Ginóbili, Sergio Maravilla Martínez. Son los que no venden humo. Los que hablan en la cancha. Los que representan un modelo de argentinidad al que deberíamos aspirar pero que nunca se impone. Los pecho fríos.
PD1: De Boca no hablaremos por el momento, para que no nos acusen de estar esperando su derrota para una suerte de "escarmiento divino" de Falcioni y Angelici. Pero después del fixture facilongo que le armaron a Boca en la AFA - recordemos que ya no se sortea el fixture, que las fechas del fútbol se hacen más a dedo que las listas del Frente para la Victoria - lo menos que se esperaba de Boca era un triunfo frente al último, y de casualidad ascendido, Quilmes. Se viene la final de la triste Copa Argentina. Y el debut en la Bombonera sin Román. Para Falcioni puede ser la última semana en Boca. Pero ni sueñen con algo parecido para el gordito Angelici: ese vino para quedarse, para recaudar. Con los mismos bríos de Abdo, hoy retornado a la actividad privada.
PD2: Y de River mejor no hablar, para no ser sospechados de tirar mala onda. Basta con mirar el final del partido para confirmar, aquí también, que lo que Boca y River no producen en la cancha lo tienen asegurado en los arbitrajes y desde los escritorios de Viamonte, donde Don Julio se sigue haciendo reelegir... otra metáfora de esta Argentina que depende del sacrificio de Delpo para llevarse una medalla.
Redondeó una semana gloriosa, para la historia. Ganándole sin discusión al número 2 del mundo y protagonizando con el número 1 el partido más largo y encarnizado de la historia del tenis olímpico. Confirmó que está, nuevamente, para pelear cosas grandes. En un momento interesantísimo para conseguir cosas grandes, porque se vienen primero el US Open, que Delpo ya ganó, y luego la semifinal de la Davis en Parque Roca.
Y, para el chauvinismo dominante, Delpo consiguió ayer la primera medalla para Argentina y nos sacó del triste grupo de países que ni siquiera han conseguido una. No es poco. Y Del Potro lo sabe. Por eso llora como un chico a pesar de que, en términos deportivos, lo que ha ganado para sí mismo - en lo personal, digo - es un título menor, que equivale a una semifinal de torneo grande.
Pero las lágrimas de Delpo se explican desde lo que esta medalla significa para Argentina. Y confirman que Juan Martín Del Potro se suma al grupo honorable de deportistas de elite nacidos en nuestro país que se destacan por su excelencia dentro y fuera de la cancha. Que también integran Lionel Messi, Luis Scola, Luciana Aymar, Emanuel Ginóbili, Sergio Maravilla Martínez. Son los que no venden humo. Los que hablan en la cancha. Los que representan un modelo de argentinidad al que deberíamos aspirar pero que nunca se impone. Los pecho fríos.
PD1: De Boca no hablaremos por el momento, para que no nos acusen de estar esperando su derrota para una suerte de "escarmiento divino" de Falcioni y Angelici. Pero después del fixture facilongo que le armaron a Boca en la AFA - recordemos que ya no se sortea el fixture, que las fechas del fútbol se hacen más a dedo que las listas del Frente para la Victoria - lo menos que se esperaba de Boca era un triunfo frente al último, y de casualidad ascendido, Quilmes. Se viene la final de la triste Copa Argentina. Y el debut en la Bombonera sin Román. Para Falcioni puede ser la última semana en Boca. Pero ni sueñen con algo parecido para el gordito Angelici: ese vino para quedarse, para recaudar. Con los mismos bríos de Abdo, hoy retornado a la actividad privada.
PD2: Y de River mejor no hablar, para no ser sospechados de tirar mala onda. Basta con mirar el final del partido para confirmar, aquí también, que lo que Boca y River no producen en la cancha lo tienen asegurado en los arbitrajes y desde los escritorios de Viamonte, donde Don Julio se sigue haciendo reelegir... otra metáfora de esta Argentina que depende del sacrificio de Delpo para llevarse una medalla.
viernes, 3 de agosto de 2012
El mejor argentino en Londres (made in Tandil)
Juan Martín del Potro es bostero fanático. Y como buen bostero sabe que el pasado semestre de Boca terminó con sabor amargo. Porque aunque es muy difícil jugar tres finales, si no se gana ninguna queda un sentimiento de fracaso. Injusto, pero real.
Pues bien, su partido épico de hace un rato nomás ante Roger Federer ya ha quedado en la historia como el partido de tenis más largo de un juego olímpico. Podrá o no llevarse el bronce contra el perdedor de Djokovic y Murray. Pero ya se ganó el Oro en el corazón de los argentinos, por esa batalla de cuatro horas y media.
Cuatro horas y media por un partido de tres sets? En Wimbledon? Así fue, amigo.
Delpo se llevó el primero 6-3, casi sin errores y muy sólido en el saque. Perdió el segundo set en el tie break, sin ceder ni una vez el servicio, por sólo un mini-quiebre. Y el último set... fue interminable. Más de dos horas de juego. Jugaron 36 games. Terminó 19-17 para el mejor jugador de la historia de este deporte y actual número uno del mundo, el suizo Roger Federer.
Para advertir la paridad del juego de Delpo contra el mejor del mundo, para dimensionar esta derrota, hay que recordar que Federer quebró el saque del argentino sólo una vez en el partido, en el game 35 del tercer set. Para darse cuenta del descomunal partido de Federer, hay que tomar nota de los 24 aces que sirvió en este partido (sí, 24 aces, el equivalente a 6 puntos seguidos, es decir, un set).
Federer corrió este mediodía de Londres más que Nadal y Ferrer juntos. Sacó como Sampras e Ivanisevic. Y jugó y pensó el partido... como Federer. Quiere la de oro. Y se la merece.
Pero la actuación de Delpo fue grandiosa. Leo en los foros a algunos argentinos que parecerían festejar esta derrota, que invocan a Nalbandián (quién perdió, en estos mismos juegos, el primer día de partido, en el single y en el doble, en sets corridos, sin dar pelea). Sólo por eso no vale la pena tomarse el trabajo de considerarlos en serio.
Ya lo habíamos anticipado (ver acá) que el medallero argentino estaba en las manos de "La torre de Tandil", como le dice Frana. A pesar del esfuerzo y de tener que jugar por el bronce mañana mismo, entre las lágrimas por esa derrota injusta (injusto que no pueda haber dos ganadores, digo), acaba de declarar antes de jugar, dentro de un rato, el partido de dobles mixto con Gisela Dulko: "Por respeto a Gisela, voy a tratar de olvidarme de esto por un rato y jugar el partido de dobles mixto".
Pues bien, su partido épico de hace un rato nomás ante Roger Federer ya ha quedado en la historia como el partido de tenis más largo de un juego olímpico. Podrá o no llevarse el bronce contra el perdedor de Djokovic y Murray. Pero ya se ganó el Oro en el corazón de los argentinos, por esa batalla de cuatro horas y media.
Cuatro horas y media por un partido de tres sets? En Wimbledon? Así fue, amigo.
Delpo se llevó el primero 6-3, casi sin errores y muy sólido en el saque. Perdió el segundo set en el tie break, sin ceder ni una vez el servicio, por sólo un mini-quiebre. Y el último set... fue interminable. Más de dos horas de juego. Jugaron 36 games. Terminó 19-17 para el mejor jugador de la historia de este deporte y actual número uno del mundo, el suizo Roger Federer.
Para advertir la paridad del juego de Delpo contra el mejor del mundo, para dimensionar esta derrota, hay que recordar que Federer quebró el saque del argentino sólo una vez en el partido, en el game 35 del tercer set. Para darse cuenta del descomunal partido de Federer, hay que tomar nota de los 24 aces que sirvió en este partido (sí, 24 aces, el equivalente a 6 puntos seguidos, es decir, un set).
Federer corrió este mediodía de Londres más que Nadal y Ferrer juntos. Sacó como Sampras e Ivanisevic. Y jugó y pensó el partido... como Federer. Quiere la de oro. Y se la merece.
Pero la actuación de Delpo fue grandiosa. Leo en los foros a algunos argentinos que parecerían festejar esta derrota, que invocan a Nalbandián (quién perdió, en estos mismos juegos, el primer día de partido, en el single y en el doble, en sets corridos, sin dar pelea). Sólo por eso no vale la pena tomarse el trabajo de considerarlos en serio.
Ya lo habíamos anticipado (ver acá) que el medallero argentino estaba en las manos de "La torre de Tandil", como le dice Frana. A pesar del esfuerzo y de tener que jugar por el bronce mañana mismo, entre las lágrimas por esa derrota injusta (injusto que no pueda haber dos ganadores, digo), acaba de declarar antes de jugar, dentro de un rato, el partido de dobles mixto con Gisela Dulko: "Por respeto a Gisela, voy a tratar de olvidarme de esto por un rato y jugar el partido de dobles mixto".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

